Blue y Martin, dos delfines del programa “A Mar Abierto” en Santa Marta, sorprendieron a sus cuidadores al recoger plásticos y botellas del agua durante sus salidas al mar. Su comportamiento espontáneo se ha convertido en un mensaje urgente sobre la necesidad de proteger los océanos.
En las aguas del Caribe colombiano, donde la contaminación marina avanza a un ritmo alarmante, dos delfines se han convertido en inesperados guardianes del océano. Blue y Martin, protagonistas del programa “A Mar Abierto” del Centro de Vida Marina de Santa Marta, han desarrollado una conducta tan sorprendente como esperanzadora: cada vez que encuentran basura flotando, la recogen con su hocico y la entregan a sus cuidadores.
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Lo que comenzó como un gesto casual se transformó en un hábito que hoy transmite un poderoso mensaje. “Ellos nos han visto recoger basura del agua y han aprendido estos comportamientos. Cuando salimos a mar abierto, empiezan a hacerlo también: nos traen lo que reconocen que no pertenece a su entorno, como cuerdas o botellas, para que nosotros lo retiremos”, explicó Ángela Dávila, directora de Bienestar Animal del Centro de Vida Marina.
La acción de Blue y Martin no solo revela la inteligencia de estos mamíferos, sino que se ha convertido en una metáfora de conservación. Si los delfines son capaces de identificar y retirar desechos de su hogar, ¿qué impide a los seres humanos hacer lo mismo? Su ejemplo cobra aún más fuerza frente a una realidad alarmante: según Naciones Unidas, más de 11 millones de toneladas de plástico llegan cada año a los océanos, una cifra que podría triplicarse para 2040 si no se toman medidas inmediatas. En el Caribe colombiano, estudios han detectado microplásticos en corales y peces de consumo humano, evidenciando una amenaza directa para la biodiversidad y las comunidades costeras.