El 5 de septiembre llega a seis años de haber dejado el sacerdocio. Asegura que el ‘bicho’ de la política nunca le picará. Se considera el más unionista de todo el mundo y por eso muchas veces, cuando era sacerdote, cambió la hora de la misa para irse al estadio. Declarado apasionado por el periodismo, espera que su amada Santa Marta tenga un cambio positivo para la celebración de los 500 años.
Por Mauris González Fajardo
Jefe de Redacción de EL INFORMADOR
Con palabras sinceras, que le salieron del corazón, Alberto José Linero Gómez, el mismo que con sotana sacerdotal se dio a conocer local, nacional e internacionalmente, y que hace seis años renunció al sacerdocio, no se guardó elogios para reconocer que, fue con los escritos del EL INFORMADOR que aprendió a leer y a escribir, inculcado por su señor padre, y fue más allá e indicó que, en esta misma casa editorial hizo sus pininos en el periodismo.

En una charla amena, de esas que suele protagonizar este samario amante del salpicón de bonito y de mote de guineo (nada de cayeye), y gran hincha furibundo de esos que da la vida por el Unión Magdalena, contó aspectos de su vida que van desde su niñez hasta el presente pasando por el vacile de su juventud.
“Tengo un masterado y un posdoctorado en sufrimiento con el Unión de mi alma”.
Alberto José como le gusta que lo llamen después de ese 5 de septiembre de 2018 cuando anunció luego de 25 años su retiro de la vida sacerdotal, quien ha hecho famosa la frase “tú sabes”, respondió varios interrogantes como nuestro personaje para este especial de los 66 años de la fundación de EL INFORMADOR, en el que le hacemos un digno reconocimiento.

EL INFORMADOR: ¿Alberto o padre Linero?
Alberto Linero: “Me gusta que me llamen Alberto, ese nombre lo tengo desde los seis meses antes de nacer. Me lo puso mi madrina Olga Mier, estoy orgulloso de él, y por eso prefiero que me llamen así”.
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E.I.: ¿Cómo ha sido su vida marital?
A.L: “Yo he sido un tipo feliz. Soy uno de esos seres humanos bendecidos. Fui un presbítero en ejercicio que gozó de la gracia de Dios, del cariño de la gente, que trabajó duro y que predicó mucho. Hoy soy un presbítero que no ejerce, felizmente casado, con un trabajo que me llena, y apasionado feliz por la vida. Me siento muy contento”.

E.I.: ¿Es lo que se imaginaba antes de decidir el retiro?
A.L: “Yo no me retiré del ejercicio del ministerio por cuestiones de pareja, es decir, mi problema no fue el celibato, simplemente entre en una crisis con los relatos institucionales, con algunas dinámicas sacerdotales que ya no comenzaron a decirme, y por esos tomé la decisión de no ejercer más. Después de un año encontré a una mujer que respondía a los ideales que yo tenía, me casé, vivo sacramental con ella, y ha sido una experiencia espectacular, y las experiencias humanas son plenas, con limitaciones, con virtudes con momentos de éxitos, estoy feliz con ella y dichoso de haber tomado esa decisión de unir mi vida a la de ella”.

E.I.: ¿Cómo tomó su familia la decisión de dejar de ser sacerdote?
A.L. “Mi papá que fue un samario de raca mandaca, un samario completo, me dijo, tú eres libre y cuentas conmigo. Yo cuento anécdotas de cómo fue. Él nunca me dijo que no le gustaba que yo fuera presbítero, por el contrario, se sentía orgulloso, todo mundo lo felicitaba. Yo recuerdo que al trago de un whisky le conté y me dijo nojoda a mi esa vaina nunca me había gustado, y mi madre también me apoyó, a pesar de ser una católica de esas hermanas de Santa Marta de antes, esas de la virgen, también me dijo, mijo si a los 50 años yo tengo que tomar decisión por ti fue porque me quedaste mal criado, y mis hermanos ni se diga. Nunca he tenido reparos de parte de mi familia y de la gran mayoría de la gente lo que he tenido es aprecio y cariño. Con mis amigos de infancia pasó lo mismo, como yo estudiaba en el Seminario San José, ellos entendieron mi vocación a pesar de ser un basquetbolista de la gallada del equipo Juvenper. Ellos no se sorprendieron”.
E.I.: ¿Cómo nace esa pasión por el Unión Magdalena?
A.L.: “Yo nací en el año 1968, yo fui gestado en medio de la campaña del Unión campeón, y eso hace que yo esté unido a mi equipo del alma desde siempre, además esa es una de las cosas que uno le hereda a su papá. Mi papá era de esos unionistas que no pelaba una ida al estadio, y desde allí mi pasión. Desde niño siempre estuve atento al Unión. La gente que me lee y me sigue sabe cuánto amo a este equipo y cuán cerca he estado”.
E.I.: ¿Cómo hacía en el seminario cuándo jugaba el equipo samario?
A.L.: “Era muy complejo porque era la época de la radio todavía y no transmitía todos los partidos, y entonces como estaba en Bogotá me tocaba estar atento para escuchar a César Corvacho gritar golazo y saber que era del Unión. Era muy complejo para mí porque los partidos eran los domingos todos a la misma hora muchas veces no sabía cómo iba el marcador, pero siempre llevaba datos y estadísticas. Era una pasión que me desbordaba y me sigue desbordando mi querido Unión del alma. Muchas veces me escondía en el seminario para escuchar un partido del equipo, y después de cura cambié horas de misas para ver un partido del Unión. Mira, cuando estaba en Barranquilla yo daba la misa, terminaba a las 11:30 y cogía el carro y me venía para Santa Marta para ver un partido del Unión y me regresaba para la misa de después de ocho. Este equipazo ha hecho parte de mi cotidianidad”.
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E.I.: ¿Cómo ve el equipo con la llegada de Jorge Luis Pinto a la dirección técnica?
A.L.: “Yo realmente quedé frustrado con el primer campeonato de este año, porque yo creí que el Unión jugaba la final, hizo todo lo posible, pero, me hizo traer la imagen, del que nada mucho y se ahoga en la orilla. Estaba convencido que íbamos a la final, eso me llenó de frustración, completé un curso más de posdoctorado de sufrimiento que tengo con el Unión, pero ahora otra vez estoy animado, porque ahí pasa como en los enamorados, uno se desilusiona y vuelve y se ilusiona. Ahora con el profe Pinto, a quien admiro y respeto mucho, tengo la esperanza de que el equipo regrese a la A. Lo que pasó con los jugadores sobre las apuestas, eso realmente no las creo, porque siempre he respetado la conciencia de los demás, y hasta que no haya unas pruebas de la justicia no lo voy a creer. Muchos de esos partidos los lloré, los sufrí y sería para mí muy decepcionante y espero que la justicia demuestre que estos muchachos no están metidos en esto”.

E.I.: ¿Le ha sonado en algún momento hacer política?
A.L.: “No. Yo siempre he sido tentado por los temas políticos por mi liderazgo, por mi preparación, por mi popularidad, por el cariño de la gente, pero siempre he vencido esa tentación. No estoy interesado en temas políticos, pero sí estoy interesado en ser un ciudadano que cumple con sus deberes y respeta los derechos de los demás. Estoy dedicado a mi familia, a mi esposa. No creo que me pique ese bicho. Ya son muchos los ofrecimientos sobre ese tema y a todas les he dicho que no”.

E.I.: ¿Quién es Alberto Linero, el periodista?
A.L.: “Es fundamentalmente un caribe que le gusta narrar la realidad, que le gusta ser capaz de relatar los acontecimientos que pasan. Como periodista me entiendo como alguien que está observando la realidad y que trata de expresarla a través de sus crónicas o columnas en cada uno de nuestros periódicos”.

E.I.: ¿Quién es Alberto Linero el docente?
A.L.: “Es un explorador. Uno que entiende que la única forma de perdurar en el tiempo es compartir los conocimientos, es alguien que busca innovar en la educación, es alguien que busca estar siempre provocando conocimientos en sus estudiantes”.
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E.I.: ¿Quién Alberto Linero, el escritor?
A.L.: “Alberto Linero escribe porque si no se muere. Yo no escribo para ser vendido, aunque realmente le va bien en ventas. Acabo de publicar el texto conmemorativo que se llama El Man está vivo y está contigo, que lleva ya cuatro ediciones. Si no escribo me ahogo en las palabras, me ahogo en las frases, en las emociones que están dentro”.
Su familia
Alberto José Linero Gómez, tiene 55 años, está casado con la Magister en Mercadeo y Marketing, María Alcira Matallana Batista, tiene cinco hermanos, uno de estos en Canadá, otro en Barranquilla y los otros tres en Santa Marta, y cuenta con el privilegio de tener a su señora madre con vida y salud.

Sus realidades para los 500 años
Alberto Linero no titubeó para reflejar la realidad que vive Santa Marta a 355 días de cumplir los 500 años de su fundación y aseguró que, su amada y entrañable ciudad tiene problemas muy claros y que el principal es la falta de agua y debe resolverlo cuanto antes. 
De igual manera, destacó la grave situación de deterioro en el que se encuentra el Centro Histórico de la ciudad e instó a su recuperación, porque este debe ser una joya.
Y recomendó trabajar el tema de cultura ciudadana en inculcar el amor por la ciudad.
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