Contrastando la realidad que se vivía en la década de los 70, EL INFORMADOR muestra la ‘invasión’ actual de la ciudad por parte de los venezolanos, quienes llegan ahora a Santa Marta huyendo de la crisis que afronta su país y con la esperanza de una vida mejor.
Ya no arriban en aviones o lujosos autobuses, sino que en su mayoría entran ilegalmente por el paso fronterizo de Paraguachón, en La Guajira, y se quedan en Santa Marta porque es lo que les permite su presupuesto.

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En las plazas, playas y semáforos se encuentran estos ciudadanos de la nación hermana, tratando de ganarse la vida a punta de trabajo informal, quizás extrañando la bonanza que alguna vez gozaron.