Recuperación integral de la Sierra: un paso adelante con la construcción de pueblos indígenas

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La construcción de pueblos indígenas incorporó parte de la recuperación integral de esta comunidad, destacando el progreso, la conservación y defensa del medio ambiente en la Sierra Nevada de Santa Marta.

El Gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez dio un importante paso hacia la recuperación sistemática de la Sierra Nevada de Santa Marta, con la construcción de pueblos indígenas que conforman un cordón ambiental para proteger la región Caribe. La iniciativa buscó preservar, conservar y defender el medio ambiente y los recursos naturales de la Sierra, que abarca los departamentos del Magdalena, Cesar y La Guajira.

El primer paso de Uribe Vélez fue inaugurar el primer pueblo indígena, Gunmaku el 14 de abril de 2007, donde habitaban los Arhuacos. Desde entonces, fue construyendo otros pueblos más: Dumingueka en la Guajira; Umuriwa y Seykun en el Cesar; Kankawarwa y Kantinurwa en el departamento del Magdalena. Todos estos pueblos albergados por familias de las comunidades Arhuacos, Koguis, Wiwa y Kankuamos.

Dice la tradición indígena de Kankarwarwa es el lugar donde fue dejado el ‘banco de la sabiduría’ según los Mamos Arhuacos, ahí brotaron los conocimientos para cumplir los ritos, ceremonias y pagamentos para la protección de todas las formas de vida, como lo señala la ley.

Este resguardo está ubicado en la cara occidental de la Sierra Nevada, por la vía que conduce de Santa Marta a Fundación, a la altura de la entrada al corregimiento de Santa Rosa de Lima, a 16 kilómetros por carretera destapada. Su altitud es de 300 metros sobre el nivel del mar, con el clima cálido y una temperatura promedio de 28 grados centígrados, su topografía es plana con un 30% y moderada en un 70%.

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Se construyó sobre un predio de 114 hectáreas, comprado por la Gobernación del Magdalena, con un costo de 78 millones 600 mil pesos. Colinda al oriente con el río Nabusimake, al occidente con la quebrada La Cristalina, y al norte y sur con predio de campesinos.

Las obras tradicionales fueron el resultado de dos convenios firmados entre el Resguardo Indígena Arhuaco y Acción Social, con un costo superior a los 191 millones 600 mil pesos. Las obras contaron con una interventoría, cuyo valor fue de 30 millones de pesos.

Las obras depararon de una inversión superior a los mil 938 millones de pesos y está constituido por la institución educativa, el internado, el restaurante escolar y el centro de salud. También se construyó el acueducto y un minidistrito de riego Kantinurwa.

Por otro lado, los Mamos Arhuacos, afirman que Kantinurwa es el lugar sagrado donde se hacen los pagamentos tradicionales a toda clase de árboles y maderas que le prestan utilidad al hombre, así como a todos los ecosistemas de la Sierra.

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El asentamiento está localizado en la cara sur occidental de la Sierra Nevada y su acceso es por la vía que comunica a Santa Marta con Valledupar, por la entrada al corregimiento Loma del Bálsamo, a una distancia de 25 kilómetros por carretera destapada. Su altitud es de 400 metros sobre el nivel del mar, con un clima cálido y una temperatura que alcanza los 28 grados centígrados. Su topografía es plana en un 25% y moderada en un 75%.

Finalmente, las construcciones de estos pueblos indígenas es el resultado de un trabajo de concertación entre las autoridades indígenas y los civiles nacionales, departamentales y municipales. Es importante destacar que el Gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez reafirmó su compromiso durante su periodo con la protección del medio ambiente y el respeto a las tradiciones de las comunidades indígenas de la región Caribe.

 

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