Otro fracaso en los Juegos

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Estas justas nacionales creadas en 1928 en Cali, se constituyen indudablemente en el termómetro que mide el nivel deportivo de los departamentos de Colombia. Empecemos con Bogotá que ganó las cuatro primeras donde pudo demostrar su supremacía deportiva desde 1928 hasta 1936.
Infortunadamente en los siguientes juegos no pudo sostenerse en el crepúsculo competitivo y su lugar celestial fue ocupado por Valle, cuyas estrellas brillaron durante las justas de 1941, 1950, 1954, 1960, 1970 y 1974. Al momento en que Bogotá y el Valle del Cauca, atravesaban un momento estelar, Antioquia, comenzó a preparar sus atletas para el alto desempeño y emerge como una potencia tras adjudicarse los juegos de 1980, 1985,1988, 1992,2000, 2008, 2012 y 2015. Valle después de 22 años volvió a bañarse en oro en 1996 y repitió ahora en el 2019. tuvieron que transcurrir 68 años para que Bogotá, conquistara los juegos del 2004. Podemos afirmar que Bogotá, Antioquia y Valle son las grandes potencias deportivas de la nación.

Estos tres entes, mantienen su hegemonía en los nacionales, por su posicionamiento y liderazgo deportivo, los centros de alto rendimiento, la infraestructura deportiva, las políticas públicas hacia el deporte, la financiación, el apoyo a los deportistas, los altos índices de eficacia de las ligas, el apoyo de la empresa privada, entre otras cosas no menores. Todos esos factores, coherentemente articulados, los mantienen en los rangos más elevados del cuadro de medallería. Otros departamentos, vienen implementando programas deportivos con buenos registros de sus deportistas, por ello, no pasan inadvertidos en estos nacionales y de vez en cuando se meten en la conversación aurífera con las grandes potencias.

Contrariamente, Magdalena es un convidado de piedra en estas justas, en razón a que los planes y programas en Indeportes quedan generalmente en el papel y en gran medida no se llevan a la práctica, tampoco son articulados con las ligas de forma efectiva, no existen los juegos departamentales, entonces los deportistas no se entrenan con toda la rigurosidad que demanda la alta competencia, de tal modo que, esta responsabilidad es asumida como una tarea participativa y no como una acción competitiva que le de trascendencia al departamento. Pensábamos que con la descentralización administrativa que se inició con la elección popular de alcaldes en 1988 y se profundizó con la elección de gobernadores en 1991, el destino de la gestión deportiva podría cambiar, pero se politizó y burocratizó Indeportes, caso diferente a Coldeportes-Magdalena que funcionaba con criterios técnicos, reflejado en el mayor compromiso, atención y responsabilidad. Al final la medicina resultó peor que la enfermedad como queda evidenciado en los pobres resultados en los juegos.

Al mostrar algunos botones, encontramos que Magdalena en 1988, ocupó el puesto 18, con dos de oro, 4 de plata y 1 de bronce; en 1992, puesto 21, con 1 de oro y 3 de bronce; en el 2000, puesto 26, con apenas 1 de plata y 1 de bronce; en el 2004, puesto 27, con apenas 2 de bronce; en el 2008, puesto 24, con 1 de plata y 1 de bronce; en el 2012, puesto 17, con 3 de oro, 4 de plata y 1 de bronce; en el 2015, puesto 21, con una de oro y 2 de bronce. En los Juegos de Cartagena, puesto 16 con tres de oro y una de bronce. Aunque ligeramente se mejoró gracias a los tres de oro de la extraordinaria patinadora Kerstin Sarmiento Anchila, a Andrés Felipe Sarmiento que obtuvo bronce en lucha grecorromana y al notable desempeño del softbol masculino que nuevamente entrega medalla de oro. Las preseas se obtienen más por la tenacidad individual, que por un plan de trabajo direccionado por Indeportes. Otro fracaso del deporte del Magdalena, a excepción de los galardonados en estas históricas justas.
Columna: Al blanco con blanco e-mail: albertocamiloblanco@gmail.com

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