Segundo día de la Novena de Diocesana de Navidad.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amásteis a los hombres, que les dísteis en vuestro hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo (tres veces).
DIA 2: EL DISCERNIMIENTO QUE BUSCA LA VOLUNTAD DE DIOS
Actitud pastoral: Discernimiento
LECTURA BÍBLICA: Mateo 1, 18-24
Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: “Dios con nosotros”. Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa
Consideración a la lectura bíblica:
San José es el hombre del silencio fecundo, el que escucha en la fe y actúa con decisión; cuando no comprende, no se encierra en el miedo, sino que discierne en la presencia de Dios. En su interior, aprende a reconocer la voz del Espíritu que lo guía más allá de sus planes. Consideración: En nuestro camino pastoral diocesano, después de escuchar, somos llamados a discernir: a buscar con sinceridad lo que Dios quiere de nosotros hoy como Iglesia samaria. Discernir no es simplemente elegir lo más fácil o lo más lógico, sino dejar que el Espíritu Santo nos muestre la voluntad del Padre, especialmente en los desafíos actuales: la pobreza, la migración, la pérdida de sentido, la necesidad de comunión y testimonio.
José nos enseña que discernir es confiar; él acogió el misterio con obediencia y ternura, y así se convirtió en custodio de los tesoros de Dios: Jesús y María. También nosotros estamos llamados a custodiar la fe de nuestro pueblo, discerniendo cómo renovar la vida parroquial, la catequesis, la familia y la misión en este tiempo de renovación pastoral.
ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Soberana María que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por madre suya, os suplico que vos misma preparéis y dispongáis mi alma y la de todos los que en este tiempo hiciesen esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado hijo. ¡Oh dulcísima madre!, comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que lo aguardasteis vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.
Se reza tres veces el Avemaría.
ORACIÓN A SAN JOSÉ
¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan soberanos ministerios y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Os ruego, por el amor que tuvisteis al Divino Niño, me abracéis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le vea y le goce en el cielo. Amén.
Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
ORACIÓN AL NIÑO JESÚS
Acordaos ¡Oh dulcísimo Niño Jesús! que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado”.
Llenos de confianza en Vos ¡Oh Jesús, que sois la misma verdad! venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concédenos, por los méritos infinitos de vuestra Encarnación y de vuestra infancia, la gracia, de la cual necesitamos tanto. (en silencio, hacer aquí la petición).
Nos entregamos a Vos ¡Oh Niño Omnipotente! seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que, en virtud de vuestra divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo (tres veces).
GOZOS
Dulce Jesús mío, mi niño adorado ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!
- ¡Oh, Sapiencia suma del Dios soberano, ¡que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh, Divino Niño, ¡ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!
Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...
- ¡Oh, Adonai potente que a Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos! ¡Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un niño débil muestre fuerte el brazo!
Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...
- ¡Oh, raíz sagrada de José que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo! Dulcísimo Niño que has sido llamado Lirio de los valles, Bella flor del campo.
Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...
- ¡Oh, lumbre de Oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos! Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.
Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...
- ¡Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, De Israel anhelo Pastor del rebaño! ¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...
- ¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío como riego santo! ¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado! ¡Luce, Dios estrella! ¡Brota, flor del campo!
Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...
- ¡Ven, que ya María previene sus brazos, do su niño vean, en tiempos cercanos! ¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...
- ¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! ¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!
Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...
- ¡Ven ante mis ojos, de ti enamorados! ¡Bese ya tus plantas! ¡Bese ya tus manos! ¡Prosternado en tierra, te tiendo los brazos, y aún más que mis frases, te dice mi llanto!
Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...
- ¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio! ¡Sácanos Oh Niño con tu blanca mano, de la cárcel triste que labró el pecado!
Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...
- ¡Espejo sin mancha, Santo de los Santos, ¡sin igual imagen del Dios soberano! ¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y en forma de niño, da al mísero amparo!
Ven, ven ven, ven a nuestras almas, ...
- ¡Ven Salvador nuestro por quien suspiramos Ven a nuestras almas, Ven, ¡no tardes tanto!
Ven, ven ven, ven a nuestras almas
REFLEXIÓN:
Por: Padre Genry Cristóbal Yasnó
“La voluntad de Dios en la historia de la humanidad”
Desde siempre, en su designio de amor, Dios quiso salvar a toda la humanidad, liberar al hombre de la esclavitud del pecado. Para llevar a cabo esta obra de salvación, contó con la colaboración de hombres y mujeres dotados de virtudes y cualidades especiales. Es en este maravilloso entramado de la historia de la salvación donde aparece la figura luminosa de San José, varón justo y prudente.
En su silencio elocuente se revela un corazón que medita, contempla y discierne con cuidado los grandes desafíos que se le presentan. San José es un hombre lleno de esperanza, que confía plenamente en la voluntad del Divino Creador y se abandona a ella sin reservas.
Hombre atento a la voz de Dios, San José sabe escuchar el mensaje transmitido por medio del ángel. Su obediencia manifiesta también una fe profunda en las promesas hechas a los antiguos patriarcas y profetas, fe que sostiene sus decisiones y orienta su caminar.
De San José aprendemos que es necesario orar y trabajar para ser verdaderos amigos de Dios; que el bien se hace muchas veces en silencio, con prudencia y firme determinación.
Queridos hermanos, él nos enseña a confiar en Dios incluso en la noche oscura, cuando no comprendemos el porqué de las cosas, pues es precisamente allí donde la gracia de Dios se manifiesta con mayor fuerza en nuestra vida.
Poco a poco, San José fue comprendiendo el plan de salvación. Discernió cada paso y actuó en todo momento movido por el Espíritu Santo, buscando cumplir la voluntad de Dios: “lo bueno, lo que agrada, lo perfecto”.
Día 3: Los Pastores, testigos de la alegría
VILLANCICOS
AL MUNDO PAZ
ANTON TIRULIRULIRU
BLANCA NAVIDAD
ARRE BORRIQUITO
CAMPANAS DE BELEN
CAMPANAS DE NAVIDAD
CUANDO LOS REYES VIERON AL NIÑO
EL TAMBORILERO
FELIZ NAVIDAD
HACIA BELEN VA UNA BURRA
HOY ES NAVIDAD
LA NANITA NANA
LOS PECES EN EL RIO
MI BURRITO SABANERO
NOCHE DE PAZ
PAPÁ NOEL
PASTORES DE BELEN
PASTORES VENID
RODOLFO EL RENO
SALVE REINA Y MADRE
SANTA CLAUS LLEGÓ A LA CIUDAD
TUTAINA
VAMOS PASTORES
VAMOS VAMOS PASTORCITOS
VEN A CANTAR
VEN, VEN SEÑOR NO TARDES
GLORIA IN EXCELSIS DEO
ZAGALILLOS
LOS ZAGALES Y ZAGALAS
ANUNCIANDO AL REY DEL CIELO (CAMPANITAS NAVIDEÑAS)