En pleno Centro Histórico de Santa Marta, la Catedral Basílica Menor se mantiene como un símbolo de fe y orgullo local, gracias al esfuerzo de la Fundación Pro Catedral, que lleva 26 años trabajando por su restauración. Esta labor, liderada por doña Rosario Noguera de Manzano y un grupo de 28 mujeres, nació con apenas 50.000 pesos y la convicción de que este templo representa el alma de la ciudad.
En sus inicios, el deterioro era evidente: goteras, paredes agrietadas y pisos dañados. Hoy, gracias a rifas, ventas, donaciones y apoyo empresarial, se han restaurado puertas, lámparas, el altar y el reloj histórico. Cada peso ha sido gestionado con transparencia, en unión con la Diócesis y empresas como Drummond.
Más allá de lo físico, también se promueven actividades culturales y jornadas espirituales. Entre los proyectos futuros están la recuperación de la Capilla de la Hermandad y un museo con piezas como un antiguo órgano traído desde Milán.
“La Catedral no es solo un templo, es el alma de Santa Marta”, afirma doña Rosario. Y concluye con un llamado: “Por favor, que la cuidemos. Esta es mi casa, y es la casa de todos”.
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