Personajes Siglo XIX
Rafael Celedón Ariza nació en San Juan del Cesar el 3 de septiembre de 1833. Fue obispo de Santa Marta por 11 años y se destacó por haber escrito obras en lengua indígena, a quienes trató de evangelizar arduamente en La Guajira y en la Sierra Nevada. Su ordenación como presbítero la recibió a los 32 años, pero antes de atender al llamado religioso, había estudiado la carrera de Derecho en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá. La prestigiosa institución educativa Liceo Celedón de la capital del Magdalena hace honor a su nombre.
Equipo de redacción EL INFORMADOR.
Ficha informativa:
Rafael Celedón.
Nacimiento: 1833, San Juan del Cesar.
Fallecimiento: 1902.
Ocupación: obispo.
El portal histórico ‘Jerarquía Católica’ (Catholic Hierarchy) reseña que, a Celedón a sus 59 años, el 17 de diciembre de 1891 lo designaron como obispo de Santa Marta, y fue ordenado para el cargo el 22 de mayo de 1892. Sus consagradores principales fueron el obispo de Cartagena Eugenio Biffi, y el obispo de Panamá José Alejandro Peralta.
El libro “El Episcopado en Colombia una historia de 500 años”, escrito por Ricardo Zuluaga Gil, PhD, de la Academia Colombiana de Historia Eclesiástica, publicado por el Centro de Historia del Municipio de San Vicente Ferrer, destaca que “más que como obispo, él (Celedón) destaca como poeta y lingüista. Aprendió el idioma de la gente guajira y en 1878 publicó su primer trabajo lingüístico, ‘Gramática goajira’, impreso en París como el tomo V de la Colección de Lingüística Ricardo Zuluaga Gil 174 Americana de la que era editor Ezequiel Uricoechea. Los materiales lingüísticos y etnográficos recolectados en la Sierra Nevada fueron empleados para la publicación en 1886, de su ‘Gramática de la lengua Köggaba’ también impreso en la misma Colección de Lingüística Americana”. 
A Celedón Ariza primero lo nombraron como párroco de Fonseca, después lo trasladaron a Riohacha, donde según “El Episcopado en Colombia una historia de 500 años” se dedicó a evangelizar a los indígenas de la Alta Guajira y de la Sierra Nevada.
El arquitecto e historiador Álvaro Ospino Valiente resume que Rafael Celedón fue religioso, poeta, filólogo, escritor y académico, nombrado rector del Seminario Conciliar de Santa Marta en 1877. Agrega que durante su administración de la Diócesis prohibió fiestas como el Corpus y ‘Ángeles somos’. El libro ‘Materiales para la historia de Santa Marta’, de Arturo Bermúdez, asevera que Celedón fue rector del Seminario en 1882.
El nobel de literatura Gabriel García Márquez documentó en su memorable libro ‘Cien Años de Soledad’ que Rafael Celedón era tío por parte de madre de uno de los mejores compositores de música vallenata de Colombia: el famoso Rafael Escalona. En su obra, ‘Gabo’ describe que Escalona era “el sobrino del obispo”, refiriéndose así al prelado de quien procede el nombre del reconocido Liceo Celedón de Santa Marta, donde estudió el músico oriundo de Valledupar y recibió título honoris causa en el año 1992.
Contexto
Rafael Celedón reemplazó a José Romero como obispo de Santa Marta, quien desde 1852 fue rector del Seminario. El escrito “Volver: retorno de los capuchinos españoles al norte de Colombia a finales del siglo XIX”, de Bosa Bastien Andre, publicado en la revista de historia regional y local “Historelo”, relata que desde que a Romero lo habían nombrado como Vicario Apostólico de Santa Marta en 1864 se había dedicado fuertemente a restablecer las misiones en la región, preocupado sobre todo por los indígenas que habían permanecido tras la Conquista, quienes “vivían independientemente de la Iglesia”.
El padre Rafael Celedón le colaboró al obispo José Romero en la iniciativa de fundar por primera vez una sociedad en Riohacha en 1869, denominada “De la Misión” con el fin de fortalecer la tarea evangelizadora. En ese año Celedón lideró la construcción de una capilla en la que se celebró una primera misa. No obstante, el poco apoyo de la comunidad, la falta de recursos económicos y de ayudas materiales del Estado, hicieron que la idea se viniera a pique.
Bosa Bastien Andre amplía en su artículo que en esa época se vivían relaciones complejas entre el Estado y la Iglesia, pero en 1886 con la promulgación de la Constitución conservadora durante el mandato presidencial de Rafael Núñez se promovió el catolicismo como la religión “de la Nación”, respetando su independencia y entregándole el control de la educación, lo que cambió el contexto religioso en Colombia.
Las misiones retornaron y se fortalecieron con la firma del Concordato en 1887. Celedón temía que el objetivo principal de los Capuchinos, quienes llegaron para evangelizar a los grupos indígenas de La Guajira, Sierra Nevada y Perijá, perdiera su rumbo y su importancia por atender a los civilizados, y así pasó. Los misioneros emprendieron tareas por fuera del territorio que les había asignado Romero y posteriormente empezaron a abandonar su labor por los pocos resultados en cuanto a la conversión de las personas.
Cuando Celedón estuvo al frente de la silla episcopal en Santa Marta tras haberla asumido en 1892, “dedicó muchos esfuerzos al cuidado de la misión en la que había vivido durante largos años”, asegura Ricardo Zuluaga en el libro “El Episcopado en Colombia una historia de 500 años” refiriéndose a la evangelización de los nativos. En La Guajira había bautizado a millares de indígenas y les predicó el evangelio en su dialecto. También había pedido más recursos al Gobierno para fortalecer la obra, pero se los negaron.
Florentino Goenaga, cita en “Papeles recogidos. Segunda edición corregida y aumentada”, con publicación en Bogotá, casa editorial de Arboleda y Valencia, que a Rafael Celedón como poeta, se le distinguen las obras “Nuestros mártires” y “El canto Al Salto de Tequendama”. Así como la “Oda a la Asunción de Nuestra Señora”.
El Liceo Celedón
El emblemático Liceo Celedón, actualmente ubicado en la avenida del Libertador con avenida de Los Estudiantes en Santa Marta, lleva su nombre en homenaje al obispo Rafael Celedón. La propuesta de llamarlo así provino de José Antonio Iguarán Araujo, quien fue secretario de Educación Pública y había recibido clases del prelado en Riohacha.
El historiador Raúl Ospino Rangel afirma que la iniciativa se materializó después que la Asamblea del Magdalena expidiera una Ordenanza en 1903 aprobando la creación del Liceo Celedón, que fue reglamentada con el Decreto No. 118, del 24 de noviembre del año 1905, acto administrativo sancionado por el gobernador del Magdalena de ese entonces: Rafael de Armas. El cronista agrega que el Liceo tuvo su apertura en marzo de 1906.
A través del Decreto No. 2529, del 17 de diciembre del año 1993 se declaró como Monumento Nacional la edificación en la que opera el Liceo Celedón. La construcción de la presente institución educativa la ejecutó el arquitecto español Alfredo Bademes y Noll, pero anteriormente las clases se daban en caserones del Centro Histórico. Dentro del Liceo se encuentra el monumento al obispo Rafael Celedón.
Muerte
Hay diferentes versiones sobre el lugar del deceso del obispo. Florentino Goenaga, cita en “Papeles recogidos. Segunda edición corregida y aumentada”, que “el doctor Celedón falleció en diciembre de 1902 en La Cruz, provincia de Ocaña en una visita pastoral y su muerte fue la de un santo”.
Según la Biblioteca Virtual de la Filología Española, Rafael María Celedón “murió en Santa Marta en 1902, a 69 años de edad, habiendo recibido reconocimiento por su labor pastoral y erudita. Respecto a este último aspecto, años antes había sido nombrado miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua”.
El libro “el Episcopado en Colombia una historia de 500 años”, de Ricardo Zuluaga, dice que Celedón “murió el 10 de diciembre de 1902 en Ábrego (Norte de Santander)”.
En la Catedral Basílica de Santa Marta reposan los restos del obispo, en un mausoleo que fue levantado por la Nación.