“Santa Marta ha sido generosa con su gente y que ahora es momento de corresponderle, recordando que el cuidado y la preservación de la ciudad es una responsabilidad de todos.” Con esta frase, Ana Beatriz Vives Lacouture expresa el sentir de este movimiento cívico, nacido del corazón de los samarios por una ciudad linda, educada, culta y futurista.

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En sus 500 años, Santa Marta recibe un preciado regalo: un grupo de ciudadanas comprometidas con su terruño, trabajan incansablemente por descontaminar a La Perla de América y devolverle el rostro amable y acogedor que siempre tuvo. Es un renacer de la Hidalga Ciudad de Bastidas.
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Nacido del más hermoso y profundo sentimiento de amor por Santa Marta, Ana Beatriz Vives, dio inicio a la idea y reunió a un grupo de personas que con los mismos sentimientos por su ciudad se pusieron manos a la obra para lograr el objetivo propuesto.

Estas acciones buscan lograr consolidar un Centro Histórico a la altura de su valor patrimonial; para ello es fundamental que sus principales calles se mantengan libres de contaminación visual, recuperando así el encanto que caracteriza a una ciudad testigo de cinco siglos de historia. Se destaca la importancia adecuada de la paleta de colores establecida para esta zona para así mismo preservar la identidad arquitectónica.

Avenida Campo Serrano. Derechos Reservados/ELINFORMADOR
Iniciaron actividades el 19 de mayo de 2025, comenzando por la Avenida Santa Rita (Calle 22), entre la Avenida Campo Serrano (carrera quinta) y El Paseo del Fundador (carrera primera). Se eliminaron los grafitis y se pintaron inmuebles en una campaña conjunta entre el movimiento, los soldados del Batallón Córdoba y los propietarios particulares de los inmuebles del sector, logrando rescatar 10 casas. Se terminó con la siembra de trinitarias en los separadores de la avenida y de árboles en los andenes en los espacios destinados a este fin; cañaguates y robles, ahora crecen a los costados de la avenida.
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Posteriormente se intervino la calle Grande, entre la Avenida Campo Serrano y el Paseo del Fundador descontaminando edificaciones vecinas a la Catedral rescatando su aspecto tradicional, propio de los Centros Históricos en todo el mundo; con la consigna de utilizar los colores autorizados contenidos en la Resolución 1800 de 2005 que estableció el Plan Especial de Manejo y Protección de los Centros Históricos, se adelantaron labores también en la calle Santodomingo (16) armonizando los inmuebles con la Catedral, Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional: la casa vecina a la del general José María Campo Serrano y esta misma en la parte lateral sobre el Callejón del Toro Negro o del Cuartel; en la acera de enfrente, la casa de Madame Agustine. Alrededor de la plaza, se continuó con el Palacio Episcopal, Lacorazza y al costado, con el Antiguo Palacio Municipal. La actividad en la Calle Grande (17) y la Calle Santodomingo (16) se extendió hasta el Paseo Bastidas.

los soldados del batallón, Córdava y autoridades, personalidades y los voluntarios.
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Muchos propietarios se han sumado voluntariamente a las actividades reestableciendo por su propia cuenta la fachada de las propiedades, contagiados por el amor a Santa Marta enalteciendo el calificativo de Centro Histórico de sus inmuebles.
Regresaron las obras cívico militares
En las administraciones distritales de Edgardo Vives Campo (1986) y Alfonso Vives Campo (1989), se llevaron a cabo gran cantidad de obras con el trabajo y acompañamiento del Batallón Córdoba y la comunidad, en lo que se conoce como Obras cívico-militares, un exitoso modelo de ejecución y cooperación en el que participó activamente el Batallón Córdova aportando mano de obra y la comunidad aportando materiales, bajo la dirección de profesionales al servicio de la administración y con recursos.

de las “obras cívico-militares” fue un ejemplo nacional, por el impacto que tuvo
en las comunidades favorecidas. Foto: Archivo EL INFORMADOR
Edgardo Vives Campo transformó a Gaira, para convertirlo en lo que denominó “El Edén Samario”, incluyendo redes de acueducto y alcantarillado, gas domiciliario, electrificación, pavimentación total de sus calles e iluminación. Por su parte Alfonso Vives Campo, ejecutó las obras correspondientes en los barrios del Norte de la ciudad, con el mismo modelo exitoso pavimentando calles, ampliando el sistema de acueducto y al cantarillado, para acabar con el déficit de agua potable que desde entonces afectaba a la ciudad. Treinta y cinco años después, Ana Beatriz Vives Lacouture, su sobrina con el fin de darle forma a su idea de descontaminar el Centro Histórico, recurrió a este sistema de colaboración, al que además de los soldados del batallón Córdoba y los voluntarios, se han sumado empresas particulares aportando materiales, la empresa de aseo Atesa y otras entidades distritales.

de acueducto y alcantarillado en Gaira. Foto: Archivo EL INFORMADOR
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