"Santa Marta, un paraíso de alas abiertas": La Sierra Nevada epicentro del aviturismo

Lorita Serrana - Pyrrhura Viridicata. Ave endémica de la Sierra Nevada de Santa Marta, Foto Breiner Tarazona.

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En las montañas de la vereda Bellavista, del corregimiento de Minca, el canto de las aves se mezcla con la brisa fría de la Sierra Nevada de Santa Marta. En Mountain House, un rincón privilegiado para observar especies únicas del mundo, Breiner Tarazona, un joven apasionado por la naturaleza, nos guía por los senderos del aviturismo, una joya escondida que cobra vida en los 500 años de historia samaria.

Equipo de redacción EL INFORMADOR.

Muy temprano, cuando el sol apenas empezaba a filtrarse entre los árboles y el canto de los tucanes rompía el silencio de la mañana, iniciamos nuestro ascenso hacia uno de los destinos más sorprendentes y poco explorados de Santa Marta: la vereda Bellavista, perteneciente al corregimiento de Minca. El punto de partida fue la estación de Mamatoco y desde allí, tras una hora y veinte minutos de camino, entre curvas cerradas, neblina matinal y verdes intensos, llegamos a un lugar que parece suspendido entre nubes, el Hotel Mountain House.

Breiner Tarazona, un joven guía y experto en aviturismo nos recibió con una sonrisa franca y el entusiasmo de quien ha hecho de su pasión una forma de vida. “Estamos en un lugar súper especial, a las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, un sitio que se ha convertido en el epicentro del aviturismo en el norte del país”, nos dijo mientras señalaba el horizonte, donde el cielo parecía fundirse con la montaña.

“Santa Marta no solo es playa y brisa: también es el cielo de los pajareros”.

Breiner no es solo un conocedor de aves; es un narrador de la naturaleza, un samario enamorado de su tierra que descubrió el aviturismo casi por casualidad mientras estudiaba Administración Hotelera y Turística en la Universidad del Magdalena. “Una charla sobre aves me cambió la vida”, recuerda con nostalgia. Desde entonces, ha dedicado más de ocho años a explorar senderos, identificar especies, acompañar turistas extranjeros y educar a locales sobre la importancia de conservar el entorno natural.

La mayoría del público que practica este tipo de turismo son extranjeros,
la mayoría estadounidenses y europeos.
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El paraíso está cerca, y no hace falta un vuelo para llegar

Muchos creen que para vivir una experiencia natural única se necesita viajar lejos, Breiner derriba ese mito: “No hace falta tomar un vuelo charter, ni ir a otro extremo del país. Basta con subir un poco más allá de Minca, y ya estás en un paraíso natural en donde puedes ver más de 25 especies de aves endémicas, que solo existen en este rincón del planeta”.

Durante el recorrido, fuimos testigos de esa magia. Vimos colibríes de colores imposibles, tucanes posados en ramas como salidos de un libro de cuentos y escuchamos el trinar de aves que parecen cantar en otro idioma. En el camino, nos detuvimos en casa de doña Sofía, quien prepara café recién molido para los visitantes. Todo hace parte de una cadena de turismo consciente y comunitario.

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Cómo atraer a las aves: consejos desde la experiencia

Mountain House no solo ofrece paisajes y descanso; es también un laboratorio vivo de conservación. “La clave está en la constancia y la higiene”, explica Breiner mientras nos muestra los bebederos para colibríes. “Tres partes de agua por una de azúcar y cambiarlo día por medio. Esas pequeñas acciones hacen que las aves regresen, y luego llamen a otras”.

Desde el corazón de la vereda Bellavista, perteneciente al corregimiento
de Minca en el Ecohotel Mountain House, se pueden avistar
diferentes tipos de aves y colibríes gracias a la vegetación y comederos
de aves que han puesto en el lugar.
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También recomienda colocar frutas frescas, como bananas, en puntos visibles del jardín. “Los pájaros sienten el aroma y llegan. Pero hay que ser constantes, todos los días; eso y limpiar siempre los comederos”.

El silencio que se fue de la ciudad

La conversación nos llevó inevitablemente a la nostalgia. Breiner rememora su niñez en el barrio 11 de noviembre, en donde antes se escuchaban chupahuevos o (pochócolos), palomas silvestres y hasta se avistaban tucanes caribeños en los cerros. “Hoy ya no se ven, el ruido, la tala de árboles y la expansión urbana los alejaron”.

Con más de 600 especies registradas, la Sierra Nevada es uno de los destinos de aviturismo más importantes del mundo.

Este fenómeno no es exclusivo de la ciudad. Incluso en zonas rurales de la Sierra Nevada de Santa Marta, especies como el búho que solía dormir en los guaduales, han buscado nuevos hábitats ante el aumento de visitantes, el tráfico y el ruido.

En el camino a la vereda Bellavista se pueden encontrar casas que han adecuado
sus parcelas para que las aves lleguen, se alimenten y hasta tomen un baño en las
fuentes que han construido artesanalmente.
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¿Cómo equilibrar progreso y conservación?

Breiner lo tiene claro: el desarrollo es necesario, pero no puede ser sinónimo de destrucción. “No podemos evitar que la ciudad crezca, pero sí podemos decidir cómo convivir con la naturaleza. Si vas a Pozo Azul, a Bonda, a La Tagua… cuida el entorno; No talemos árboles innecesariamente, no hagamos ruidos fuertes, respetemos el silencio y el espacio de la fauna”, recalca.

Su mensaje es claro y contundente: “Santa Marta tiene una riqueza natural impresionante. Estamos en un punto geográfico único y eso es un privilegio. El aviturismo es una oportunidad para conocer, valorar y proteger nuestra biodiversidad; pero también es una manera de crecer como ciudad sin perder nuestra esencia”.

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Una invitación abierta a redescubrir Santa Marta

En este año de conmemoración de los 500 años de la ciudad, vale la pena volver la mirada hacia sus montañas, sus ríos y su biodiversidad. El turismo sostenible, como el aviturismo, no solo trae ingresos y empleo, sino que fortalece la identidad local y nos conecta con lo que realmente somos: una ciudad entre la Sierra y el mar, rica en historia, cultura y vida silvestre.

Y como lo dice Breiner, con los ojos brillando mientras un colibrí revolotea a su lado: “Las aves no solo se observan, se sienten y cuando te das cuenta de eso ya no vuelves a ver la montaña igual”.

Para mayor información sobre los tours de aviturismo comunicarse al número de WhatsApp  de Breiner Tarazona: 300 6815522.

¿Qué aves se pueden encontrar en la Sierra Nevada de Santa Marta?

Abanico Colombiano- Myioborus flavivertex. Otra especie endémica que se
puede observar en la Sierra Nevada de Santa Marta.
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Santa Marta no solo es playa, brisa y mar, es también, el cielo de los pajareros. La Sierra Nevada alberga más de 600 especies de aves, lo que representa el 35% de todas las aves registradas en Colombia; aquí se pueden ver:

Loros y guacamayas como la guacamaya verde (Ara militaris) y el perico de frente escarlata (Psittacara wagleri).

Buitres y aves rapaces, como el majestuoso rey de los gallinazos (Sarcoramphus papa).

Tucanes y trogones, como el tucán piquiverde (Ramphastos sulfuratus) o el barranquero ventrirrufo (Momotus subrufescens).

Búhos y lechuzas, como el búho carinegro (Ciccaba nigrolineata).

Y una infinidad de colibríes, incluyendo la esmeralda pico rojo (Chlorostilbon gibsoni) y el colibrí nuquiblanco (Florisuga mellivora).

Pero lo más impactante es la presencia de especies endémicas (únicas de este lugar). Entre ellas destacan: El Periquito de Santa Marta (Pyrrhura viridicata), un loro en peligro crítico de extinción.

El Pinzón montés de Santa Marta (Atlapetes melanocephalus), que habita entre los 1.500 y 3.200 metros de altitud.

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Colombia reafirma su liderazgo mundial en avistamiento de aves

Por noveno año consecutivo, Colombia se posicionó como el país número uno en avistamientos de aves durante el Global Big Day, evento celebrado el pasado 10 de mayo de 2025. En esta jornada mundial, el país registró la cifra de 1.560 especies observadas, consolidando su reputación como un paraíso para los amantes de la ornitología.

En Santa Marta, una de las regiones más biodiversas, se han registrado cerca de 30 especies de aves endémicas, lo que la convierte en un destino clave para el aviturismo. Esta actividad ha venido creciendo significativamente en la ciudad, atrayendo a un número cada vez mayor de guías especializados y personas apasionadas por la observación de aves, quienes encuentran en esta práctica una oportunidad para conectar con la naturaleza y promover el turismo sostenible.

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