“La Santiago”, la nave capitana de Bastidas

Así debería lucir La Santiago, nave capitana en la que arribó Rodrigo de Bastidas a las costas del nuevo para posteriormente fundar Santa Marta. Imagen recreada con IA.

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Santa Marta se convirtió en un importante punto de conexión entre España y el Nuevo Mundo, un centro clave para la colonización de la región; fue el inicio de la colonización de Colombia 

Equipo de redacción EL INFORMADOR.

Rodrigo de Bastidas, navegante y explorador español, jugó un papel crucial en la historia de la colonización de América. En 1493, participó en el segundo viaje de Cristóbal Colón, tras el cual regresó a España para reunir recursos y coraje con el objetivo de realizar su propia expedición. Su oportunidad llegó en 1500, cuando el emperador español le concedió la autorización para explorar tierras aún no descubiertas por Colón, lo que le permitió trazar una ruta de navegación hacia las costas del norte de Sudamérica.

En octubre de 1501, Bastidas zarpó desde Cádiz con una expedición que incluía a expertos navegantes como Vasco Núñez de Balboa y el cartógrafo Juan de la Cosa; además, formó parte de la tripulación un grupo de andaluces y vascos con quienes navegó siguiendo la misma ruta de Alonso de Ojeda en 1498, cuando arribó al Cabo de la Vela. Llegaron en la nao Santa María de Gracia que tenía como maestre a Martín de Buniorte y la carabela San Antón que tenía a Antón de Escalante como segundo al navío. 

Durante este viaje, alcanzó la bahía de Santa Marta, el río Magdalena, el Cabo de la Vela, y parte de las costas panameñas. Esta travesía, impulsada por el deseo de explorar y encontrar riquezas, le permitió descubrir un territorio que, aunque ya habitado por tribus como los Tairona, ofrecía un paisaje impresionante y una abundante biodiversidad.

A lo largo de su recorrido, Bastidas no solo fue testigo de la belleza natural de la región, sino que también estableció el primer contacto con los pueblos indígenas. Tras su paso por la zona, regresó después de 23 años para fundar en este mismo sitio a la ciudad de Santa Marta, con una capitulación que le otorgaba la autoridad para fundar y colonizar. En respuesta a la amenaza constante de Inglaterra, que ya en 1521 se había declarado enemiga de los españoles, Bastidas y su flota llegaron al Puerto de Gaira el 29 de julio de 1525, fecha en la que fundó la ciudad en honor a santa Marta de Betania.


Rodrigo de Bastidas llegó en su nave capitana “La Santiago” y cuatro carabelas a fundar Santa Marta. Formaban el Estado Mayor de Bastidas, el teniente Pedro de Villafuerte, el maestre de campo Rodrigo Álvarez Palomino, el contador Francisco de Vallejo; los capitanes Gonzalo de Vides, Antón de Palma, Juan de Céspedes y Juan de Rivera; los oficiales Antonio Díaz Cardoso y Alonso Martín; además el clérigo presbítero Juan Rodríguez y el contador real Juan de Ledesma. También, Juan de San Martín, Juan Bermejo, Alonso Martín, Francisco Lorenzo, Francisco de Aracena, Gaspar Gallego, Gonzalo Cabrera, Iñigo de Vasconia, Juan Blázquez, Juan de Tapia, Martín de Roa, Martín Yáñez, Pedro de Porras, Hernando y Francisco de Hoyos, Sierra de Jeréz, Rodrigo de Narváez y el mercader Antonio Ponce; igualmente Sebastián Méndez, Diego Bernal y Gaspar Mateo. Otros conocidos por sus apellidos como Montalvo, Montesino, Merlo, Barrantes, Cancino, Carrión Escobar, Ortuño, Ortiz, Pizarro, Samaniego, Serna y Triviño.

La fundación de la primera población se oficializó con una ceremonia presidida por Bastidas en presencia de 200 personas entre colonos y nativos; se dice que ese evento marcó el inicio de la presencia española en la región y Bastidas se convirtió en su primer gobernador; además le dio un plazo de dos años para fundar la ciudad en la provincia de Santa Marta que no logró cumplir. 

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El rey también le había autorizado al fundador a traer al menos 50 vecinos, algunos de los cuales debían estar casados, y podía reclutarlos de la isla La Española (hoy República Dominicana), Jamaica y San Juan de Puerto Rico. Debido a este incumplimiento el rey le envió un nuevo decreto el 6 de noviembre de 1524, ordenándole que se encargara de la provincia y el puerto de Santa Marta.

Esta vez, Bastidas cumplió con la orden. Al desembarcar todas las provisiones y la tripulación, hundió el gran navío para que los hombres perdieran la esperanza de regresar al mar y al barco que los había traído, asegurando así el compromiso con la colonización.

A través de la colaboración con los indígenas, Bastidas logró establecer viviendas de madera y paja, y en el corazón de la nueva ciudad se construyó la primera iglesia en Tierra Firme, (la Catedral Basílica de Santa Marta), se convirtió rápidamente en un punto estratégico clave, sirviendo como puente entre España, Santo Domingo y el continente americano. Su importancia no solo radicó en ser la primera colonia permanente, sino también en facilitar futuras expediciones y colonizaciones en el interior del continente.

El emperador Carlos V reconoció los logros de Bastidas otorgándole el título de Adelantado y Capitán General, lo que le confería gran poder sobre las tierras conquistadas. A lo largo de los siglos, Santa Marta sería conocida como "La Perla de América", un nombre dado por el padre Antonio Julián en el siglo XVIII, resaltando tanto su belleza natural como su valor estratégico.

Aunque la estancia de Bastidas en Santa Marta fue breve, su legado perduró, y en medio del mal manejo de la higiene del asentamiento, el fundador de Santa Marta fue una víctima de una enfermedad que poco a poco lo fue debilitando, hasta dejarlo postrado en una cama.
Estando en ese punto, el teniente Juan de Villafuerte, Pedro Porras y un grupo de siete soldados, lo atacaron con varias puñaladas mientras reposaba en su lecho, alimentados con la furia que les producía el trato que Bastidas les daba a los nativos. A pesar del ataque, logró sobrevivir, y fue auxiliado por Rodrigo Álvarez Palomino, quien se encargó de buscar a los culpables en conjunto con algunos habitantes.

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No obstante, la salud de Bastidas  se deterioró a tal punto que decidieron emprender un viaje de regreso a la isla La Española (Santo Domingo), sin embargo, en el camino las condiciones meteorológicas obligaron a desviar el camino, atracando entonces en Santiago de Cuba, en donde falleció casi inmediatamente después de la llegada del barco. Los perpetradores de la agresión fueron enviados a Santo Domingo, en donde la autoridad los condenó a la horca.

Desde 1953 los restos del conquistador español se encuentran en la Catedral Basílica de Santa Marta.

Inicialmente habían sido depositados en la catedral de Santiago de Cuba, pero, tiempo después, su hijo Rodrigo de Bastidas, notable obispo de Venezuela y Puerto Rico, solicitó una exhumación y los dejó reposando en la Basílica catedral de Santa María de la Encarnación en Santo Domingo, hasta mitades del siglo XX, cuando fueron solicitados por los gobernantes de la ciudad a la que dio un nombre y ubicó en el mapa.

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