La capital del departamento del Magdalena se ha convertido en una de las ciudades que enfrenta serios problemas de convivencia, según la percepción de sus propios habitantes. Entre las principales dificultades que aquejan, por ejemplo, al centro de la ciudad se encuentran el aumento de personas en condición de calle, decenas de huecos en las vías, las basuras en lugares inadecuados, centenares de paredes pintadas con grafitis que afean el entorno, además de la invasión del espacio público.






