Parodiando a René Descartes, el fundador de la filosofía moderna en el siglo XVII, quien se inventó por esa época la frase célebre, “Pienso, luego existo”, con el firme propósito filosófico de posicionar por aquellas calendas al ejercicio de la razón por encima del conocer y el saber de los órganos de los sentidos, que proponía la escuela del empirismo de John Locke. Traigo a cuento esa célebre expresión del padre del racionalismo, para relacionarla con la preparación física y mental del Profesor Jorge Luis Pinto, al frente de la conducción técnica del Unión Magdalena. En esa articulación de ideas, su trabajo de preparación tiene como base el ejercicio físico paralelamente acompañado por los más rigurosos principios de las ciencias de la salud bajo la dirección del experimentado médico Edgar Sánchez y los fundamentos generales y específicos que demanda el entrenamiento del fútbol de alta competencia sobre los hombros del avezado preparador físico Gilberto Arenas y los determinantes aportes en los ámbitos tácticos, estratégicos y mentales del sobresaliente técnico santandereano.
Es tan cierto el encabezamiento de este artículo y lo dicho en el anterior párrafo, que en estos momentos el Profesor Pinto y los jugadores del equipo Samario trabajan a doble jornada, respondiendo al sistemático plan de trabajo, que busca indudablemente la preparación óptima de los integrantes de la nómina “Bananera”. En esta exigente programación laboral, que no va en contravía de la biología, la fisiología, la sicología y todo el componente orgánico del cuerpo humano, porque sencillamente está ajustado a las leyes médicas y las ciencias de la salud, de tal suerte, que el jugador que asuma de manera responsable este quehacer físico, va más temprano que tarde ha trascender en su desempeño individual en la competencia. A propósito de la filosofía señalada de manera tangencial en el inicio de esta columna de opinión, invoco a la memoria trascendental de Kant, para referirse al imperativo categórico del deber, que debe caracterizar a todo ser humano, para sobresalir en sus obligaciones. Entonces todos los futbolistas del onceno Samario, deben cumplir con este precepto kantiano, debido a que en el deber está la realización de los hombres. Permítanme, mencionar al poeta Rabindranath Tagore, para recordar esta memorable reflexión sobre el deber, cuando afirmaba: “Me quedé dormido y pensé que la vida era alegría, cuando desperté comprendí que era un deber, cumplí con el deber y en él encontré la alegría”.En el primer partido del Unión Magdalena ante Bogotá, en el estadio Sierra Nevada de Santa Marta, observamos a los jugadores alegres y cumpliendo con el deber. Para más señas ilustrativas les muestro un botón de la camisa del deber, lo realizado por Janenson Sarmiento, no solo por los dos goles, sino por todo su despliegue físico para atacar y defender, e incluso para pisar el área. Por estas razones del entrenamiento y sus habilidades futbolísticas trascendió en el partido. Ahora, no solo fue importante el jugador atlanticense, muchos se destacaron por su buena preparación y este condicionamiento físico apenas empieza, esperamos que con el transcurrir de los entrenamientos se refleje en los partidos. Entreno, luego existo. El que no entrene con el cumplimiento del deber y la alegría, aunque viva no va a existir en la nómina titular del Unión Magdalena. Felicitaciones al mundialista Emiro Alfonso Ochoa Castillo, por su excelente cubrimiento en el relato y la información de la Copa América 2024. También felicitaciones a mi Santa Marta en sus 499 años.
Columna: Al blanco con blanco
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