Santa Marta, cinco siglos

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Con euforia y ansioso optimismo se anunciaba el cumpleaños quinientos de la ciudad materna. En el frondoso árbol del tiempo, la fecha ha llegado: 29 de julio de 2025.
Un día como hoy, cinco siglos contados retrospectivamente, las apacibles aguas azules del mar Caribe, mojaban el maderamen de las tres embarcaciones fondeadas en silente bahía, con domo celeste, bordeada de fina arena dorada en suelo de América.

De los navíos desembarcó el séquito fundador de la villa que nacería para consagrarse en los anales de la historia. Nutridas páginas escritas por eruditos destacan el hecho fundacional. Recuerdan el aporte de la misión conquistadora: la religión, el idioma; la integración cultural europea con el ancestral bagaje nativo, y la fusión de genes raciales cosida a través de los siglos fenecidos. Simbiosis que no debe ser disociada por narrativa basada en rencor por hechos -incuestionablemente reprochables- acaecidos en pretérito lejano, aberraciones que se repiten, cotidianamente, materializadas en conductas execrables.

El recuento histórico nos informa que Guanahaní fue el primer suelo pisado por Colón en América, el 12 de octubre de 1492; isla que el almirante bautizó San Salvador, convirtiéndose en la población primigenia establecida por España en las Antillas, actualmente República de Santo Domingo. Y también nos dice que Santa María Antigua del Darién fue constituida en 1510, localizada geográficamente en la zona limítrofe entre Panamá y Colombia.

Asentamiento costero que tuvo existencia efímera, de apenas diez años, porque sus pobladores emigraron a lugares vecinos por causa de la plaga que los estaba diezmando, la langosta que arruinó los cultivos, la disputa política entre Nicolás Fernández de Oviedo y Vasco Núñez de Balboa, y la persecución contra este, gobernador legítimo, que le desató Pedrarias, quien ordenó enjuiciarlo y finalmente lo hizo degollar.

Del relato precedente aflora la versión recogida por los cronistas: desaparecido todo vestigio de Santa María Antigua del Darién del territorio continental americano, Santa Marta quedó erigida en la ciudad más antigua de Sur América.

La misión oficial fundante la comandaba el adelantado Rodrigo de Bastidas, oriundo de Triana, provincia ibérica; hombre de edad madura sin llegar a ser provecta. Experimentado marinero que había acompañado a Colón en algunas expediciones oceánicas; en 1502 recorrió las costas del mar de las Antillas desde Urabá hasta la Guajira. Descubrió la desembocadura del caudaloso afluente al que le asignó por nombre Magdalena.

Ateniéndonos a la leyenda inveterada sobre el acto solemne de la fundación anotamos que se efectuó en el sitio ahora denominado los “cocos”, cercano a la Tenería, en la orilla del mar donde el río Manzanares -llamado así por el fundador- vierte sus aguas. El ritual religioso lo presidió el padre Diego Peñas. Así ejecutó Bastidas el mandato recibido del monarca español Carlos I: asentar ciudad en América. A la naciente villa don Rodrigo la denominó Santa Marta, nombre tomado del santoral católico.

Santa Marta se convirtió en principal eje administrativo de la provincia orlada con el título de “Perla de América”, sitio de donde partieron los fundadores de nuevas ciudades en el regazo de la Colombia presente.

Es imposible narrar en breve nota tantos sucesos ocurridos durante las cinco centurias transcurridas. Destacamos: Tuvo auge cuando los navíos venían de España y con la metrópoli se comerciaba; decreció económicamente y su densidad poblacional sufrió gran mengua cuando los barcos y los negocios se desviaron hacia Cartagena. Además, padeció ataque contumaz de piratas y corsarios. Madre de las iglesias de Colombia. Sepulcro temporal del Libertador Bolívar. Mausoleo de las cenizas del fundador.

Los encantos naturales: mar, playas, ríos, Sierra Nevada, fauna, flora, paisajes idílicos, convierten a Santa Marta en polo expedito para desarrollar la “industria sin chimeneas”, y múltiples actividades promotoras de progreso. Que la fastuosa conmemoración despierte el espíritu cívico y el amor por la ciudad.

Santa Marta: En tus quinientos años, Dios y la Santa Patrona te amparen y obsequien futuro venturoso.
Columna de Opinión E-mail: j230540@outlook.com

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